2024: ¿Quién por la oposición?

Artículo de Roy Campos publicado en El Economista, 04 julio 2022


Parece muy clara la estrategia de Morena rumbo a las elecciones presidenciales México: adelantarse; el presidente López Obrador ya mostró las corcholatas y el método de destaparlas, dio indicaciones de como hagan su campaña; él decidirá los tiempos y tal vez (algo de sarcasmo) hasta decida el resultado de ese destape.


Estas pre-pre-precampañas, deberán ser observadas por la autoridad electoral que tendrá que decidir si las permite o las castiga enfrentándose de nuevo a la ira mañanera, pero por lo pronto han hecho decir a sesudos analistas que ya no hay vuelta atrás, que Morena elegirá en este proceso al seguro ganador, y lo dicen al observar el deterioro en la imagen, en problemas internos de partidos opositores y la falta de figuras atractivas al electorado; en esa premisa tienen razón, mientras Morena tiene el adhesivo que le da cohesión y que controlará su proceso interno, su destape y su campaña, la oposición no parece tener un camino diseñado.


El PRI y el PAN primero tienen que resolver las revueltas internas; enfrentar a los anti-aliancistas; ponerse de acuerdo en el tipo de alianza (estoy convencido que la harán); invitar a esa unión opositora a MC (que llegará poniendo condiciones y con razón ya que tiene candidatos y menor desprestigio), y para entonces las corcholatas habrán avanzado, generado grupos de apoyo y entusiasmo. ¿Podrá un candidato opositor alcanzar a quien salga elegido(a) como candidato(a) oficial?


Mi opinión es que sí, sigo pensando que “hay tiro” como dije en 2021, y ese tiro no es por haber vencido a Morena en dos estados, no, sino por el tipo de campaña que se viene. Mi argumento es que en 2024 lo más importante no será el candidato, viviremos un proceso como el de 2006 donde no fue la historia ni la propuesta de Calderón la que ganó sino la de López Obrador la que perdió; en 2024 en la balanza estará una disyuntiva para el ciudadano: “sigue el actual gobierno o queremos cambiar”.


Los candidatos deberán enfrentar ese contexto sin importar sus nombres; importará por supuesto su capacidad de comunicar y la congruencia de sus dichos; su imagen pública y el sentimiento que genere; pero todo eso se puede construir en campaña, el contexto no. Ese existirá, no se cambiará y será el definitorio: importará el presidente; la inseguridad; la economía; la salud; por poner ejemplos.


Para 2024 no se ven buenas perspectivas para la seguridad; no se ve recuperación económica real (no hablo del discurso), la narrativa de culpar al pasado cada vez funcionará menos; el candidato(a) de Morena no tendrá el carisma del presidente, que contra cualquier ley hará campaña desde Palacio Nacional sin pedir el voto, campaña de construcción de narrativa (campaña que por cierto pienso que debería ser permitida, pero la ley se hizo para evitar que anteriores o futuros gobiernos se involucraran, incluyendo este).


Al presidente López Obrador le tocó un periodo difícil; pandemia, inflación mundial, migración y una herencia muy complicada en seguridad configuraron un hándicap negativo, pero así es esto, se tiene que lidiar con lo que hay. El deterioro de las variables fundamentales es evidente incluyendo incremento en el número de pobres (a pesar de programas sociales). Esas variables en 2024 pueden jugar un papel mucho más importante que el nombre del o la candidata.


Entonces ¿Quién para la oposición? No veo a un panista, priista ni perredista (o con lo negativo de esos partidos); sí a quien sepa hacer una campaña moderna y que construya un discurso incluyente que asegure que los votantes de todos los partidos con los que forme la alianza lo acepten como suyo, si no es así, en lugar de unir fuerzas expulsará a militantes o inhibirá su participación (además debe convencer a muchos simpatizantes del presidente).

Si la oposición unida encuentra un candidato sin rechazos y con capacidad de comunicar, estará en la pelea. La elección de 2024 será una elección de contexto no de personas.

@RoyCampos

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